lunes, 6 de agosto de 2007

POEXPERIMENTAL // El ciborg


¿Más allá del cuerpo: el ciborg?
El no-lugar de la telaraña rizomática


"En filosofía el ganador de la carrera es aquél que sabe
correr más lentamente; o aquel que llega allí el último"
Wittgenstein
La informática tomó el carácter de ciencia hacia la primera mitad del pasado siglo, a partir del trabajo teórico de matemáticos como Alan M. Turing. En conjunto con otros desarrollos que desembocaron en la cibernética, se trató sobre todo de una exploración en torno a la naturaleza de los problemas accesibles a la mente humana.
Las computadoras se construyeron después que tales teorías fueran concebidas, cuando las reflexiones de los matemáticos sobre la computabilidad tomaron como centro de reflexión al computador humano, típicamente equipado de papel y lápiz para hacer sus cálculos.(1)


En esa tesitura, las tecnologías digitales nos conducen a conocer el entorno a partir de interconexiones entre infinitas bases de datos conectadas en una gran red. El hipertexto es el medio de comunicación entre ellas, tal como los distintos grupos neuronales de la "masa cerebral" entran en contacto mediante mensajes electroquímicos que permiten al ser humano integrarse en el entorno y representar su realidad física.

Yo he tratado más de una vez, como todos mis amigos, de encerrarme en un
sistema para predicar allí a mi gusto. Pero un sistema es una especie de condenación,
que nosobligaa una abjuración perpetua; siempre hayque estar
inventando otro, y esta fatigaresulta un cruel castigo.
Charles Baudelaire

Se introduce, entonces, el factor de aleatoriedad como una de las bases principales para construir el discurso del autor. El soporte digital quebranta la linealidad narrativa característica de los soportes analógicos, para asignarle al texto una arquitectura poliédrica que lo abre y lo expande, lo fragmenta y lo convierte, mediante las redes, en ubicuo y participativo, afirma José Luis Orihuela.(2)

Nada es aquí previsible, excepto las conexiones establecidas por cada autor. Encontramos así una nueva forma de construcción literaria en donde desaparecen los capítulos, epígrafes o índices como base estructural del libro.
El hipertexto, en resumen, está sujeto a una serie de normas estructurales que provienen de la propia construcción sintáctica y narrativa. El autor o maestro-guía las delimita para llegar al acto narrativo.

Hay fragmentos de palabras
adentro de todas las cosas,
como restos de una antigua siembra.
Roberto Juarroz

Ted Nelson, que fuera creador de películas y musicales de rock, inventó el concepto de “hipertexto” en el año 1965 al crear un sistema de almacenamiento y recuperación de datos que llamó "Xanadú". Nelson concebía las computadoras como máquinas de “media”, y en ese enfoque buscó una generación de media que superara las limitaciones del papel. Proponía cruzar y entrelazar toda la información disponible y almacenada mediante dos tipos de conexión:
  • Enlaces: una estructura de hipertexto correctamente diseñada haría posible que a pesar de cambiar los documentos las conexiones entre la información se mantuvieran (a diferencia de la world wide web actual, donde los enlaces se rompen continuamente).
  • Transclusiones: significan “reutilización visible”. Un contenido sería servido desde su ubicación original permitiendo el control de peticiones para el autor.
La transclusión no constituye un enlace sino una condición: los enlaces vinculan partes que son diferentes, y las transclusiones muestran las conexiones entre partes idénticas. Sin embargo, este tipo de hipertexto diseñado por Nelson no es el que se implantó en la WWW.
  • La World Wide Web (según Tim Berners-Lee y su primera propuesta para la WW);
  • Lotus Notes (como reconoció su creador, Ray Ozzie);
  • HyperCard (reconocido por su desarrollador, Bill Atkinson);
  • Otros sistemas menos conocidos como Microcosm y Hyperwave. (3)
En 1969, la agencia Darpa del Departamento de Defensa de los EEUU se propuso desarrollar un sistema capaz de interconectar computadores diferentes y separados físicamente unos de otros. De esto nació la red Darpanet, que en 1972 evolucionó al proyecto Arpanet y durante la década de los 80 rebasó el ámbito militar de sus utilizaciones.

Hacia 1984, la Fundación Nacional de Ciencia de los EEUU diseñó una red llamada NSFNET, desvinculada por completo del marco militar, y en 1989 Arpanet desapareció para dar paso a la expansión de INTERNET, cuya segunda fase de desarrollo dio comienzo a mediados de los años 90 con el diseño de un programa denominado Enquire.(4)

Sobre las rosas se puede filosofar;
tratándose de patatas, hay que comer.
Johann Wolfgang von Goethe

El objetivo principal para desarrollar tanto la red de ARPANET como de Internet era la de compartir recursos escasos. La forma más adecuada vendría a ser la transferencia de archivos y la operación remota de computadoras. A su vez, desde un principio el correo electrónico constituyó la aplicación más exitosa de Internet. De inmediato el "e-mail" funcionó como un nuevo modelo para que la gente pudiera comunicar entre sí, lo cual hizo cambiar a fondo la misma naturaleza de la comunicación, en la comunidad científica primero y, finalmente, también en la de los negocios.

Lo anterior se hizo posible porque la red de Internet fue considerada desde un comienzo no para una sola aplicación, sino como una infraestructura general que haría posible establecer aplicaciones no concebidas hasta ese momento. La aparición más reciente de la triple W significó otra prueba de lo correcto que había sido esa posición.

En nuestros días, la Internet de negocios es una realidad plena y hasta con visos de cierto agotamiento, en el caso del “boom” de los negocios por vía digital. Aun así, el auge del comercio en la red sigue siendo una revolución económica y social de grandes proporciones. Como en todos los casos circunvecinos, este desarrollo obedece a la introducción de avances tecnológicos que tuvieron que ver con la criptografía, campo matemático que se remonta al fundador mismo de la informática, Alan Turing, observa el investigador costarricense Cñaudio Gutiérrez.(5)

Así, por ejemplo, la aplicación de cifrado con doble llave, una pública y otra privada, abre la posibilidad para la transmisión segura de datos confidenciales entre, digamos, un banco y sus clientes, o un proveedor y los suyos.

Propiamente hablando, la filosofía no es sino nostalgia,
un deseo apremiante de encontrarse en casa.
Novalis, Fragmente aus dem Nachlass

En algunos aspectos, dada la inmediatez que trae consigo, el correo electrónico tiende a asemejarse a la cultura oral, mientras en otros es abiertamente cultura oral (chateo). En todo caso, como ocurre con toda nueva manera de organizar el saber, de cambiar los parámetros de tiempo y espacio, nos encontramos ante una nueva cultura. Como sucedió antes con la oralidad y la escritura, la cultura electrónica supera el marco de ser un simple medio.(6)

Una lista de correo representa hoy la posibilidad que gran número de personas pueden llevar a cabo discusiones e intercambiar opiniones en torno a todo aquello que tengan en común. Se recrea, en cierto modo, una nueva ágora, un espacio de encuentro social que posibilita debatir en “voz alta” y a la vez invitar a los oyentes a la libre participación. Para ello es necesario asegurarse de que cada mensaje sea distribuido a cada uno de los miembros de la lista.

Tales encuentros se desarrollan en tiempo diferido. Se escribe fuera-de-línea y luego se establecerá la conexión en-línea para enviar y recibir mensajes. Esto le atribuye al medio un sentido agónico, parecido a las antiguas relaciones por carta, con un marcado brío y cierta espontaneidad.(7)
  • A su vez, los administradores sólo deben intervenir ante casos extremos en que peligren los intereses de la comunidad de escribientes, como podrían ser:
  • Hacking agresivo, que puede originar la destrucción de los archivos de la lista.
  • Flames, ya sean por intolerancia racial, sexual o ideológica.
  • Reiterada obstrucción de las discusiones mediante intrusiones o acuerdos previos con otros miembros.
  • El spam o publicación de enormes cantidades de material irrelevante no directamente relacionado con la temática de la lista, archivos binarios o mensajes con intenciones comerciales.
Como venimos viendo, las redes surgen, se implantan y desarrollan en el ciberespacio, en la vida virtual de los impulsos electrónicos. La creación de redes dentro del ciberespacio y la conformación de vínculos por medio de la participación continua por parte de los sujetos sociales, tanto para dar apoyo a acciones políticas inmediatas, como en foros y debates, o en el correo electrónico, estructura una matriz con múltiples nodos de acceso y retorno nodal en cuyo seno la comunicación constituye el vehículo simbólico y la clave para la vida virtual de un nuevo espacio social, la cibercultura.(8)

La filosofía debe levantar y dirigir al hombre caído y débil;
no retorcer su naturaleza ni abandonarlo en su corrupción.
Juan Bautista Vico (1668-1744), Ciencia nueva

Dicho sistema, entendido como una “asociación combinatoria de elementos diferentes”, asume un carácter ecológico compuesto una multiplicidad de nodos de acceso y retorno para hacer posible la mayor interacción entre los diferentes niveles comunicativos. Ello nos lleva a ver este sistema como abierto, sin límites y con enormes posibilidades interconectivas, pero donde no es posible determinar sus niveles formativos.

La red, desde su propia morfología, a través de nodos, configura vínculos interactivos que permiten la creación de un sistema de códigos y posibilitan la conformación de redes de comunicación de apoyo; es decir, un sistema de códigos que pueden ser visuales o escritos y que operan principalmente en el marco de la acción colectiva.
Los códigos virtuales son las consignas; el lenguaje visual-gráfico, los símbolos que representan la estructura de un grupo social y que se dan en un espacio público.

En esos términos, la relación hombre maquina ha dado margen al brote de numerosos espacios comunicativos, espacios de colaboración, que no se encuentran restringidos por un espacio físico limitado por fronteras reales. Al mismo tiempo, los lenguajes, los mensajes, los códigos, los símbolos y la interacción hombre-maquina tienen connotaciones en el ámbito comunicativo que, inevitablemente, provocarán mutaciones en el concepto de ciudadanía y de la identidad, estipula Patricia Bernal.(9)

Al respecto, la psicóloga Sherry Turkle expresa que el desarrollo de la metáfora de las ventanas para las conexiones informáticas fue una innovación técnica cuyo principal objetivo era lograr una mayor eficiencia en el trabajo, al poder saltar de una aplicación a otra diferente, tal como saltan los ordenadores compartidos para atender las necesidades de diferentes usuarios. Pero, en la práctica, las ventanas se han desempeñado como una expresiva metáfora de la personalidad, vista ésta como un sistema múltiple, repartido, con un horario para cada cosa.

Cada cosa es un mensaje,
un pulso que muestra
una escotilla en el vacío.
Roberto Juarroz

La revolución digital está comprometida en redefinir la propia naturaleza de la política. Hace 200 años se entendía la necesidad de elegir representantes para que fueran a la capital del país a representar sus intereses. Hoy, en una nación digital, el consenso ocurre entre miles de comunidades interconectadas simultáneamente y cada uno puede estar comprometido. Ninguna voz es más fuerte que la del otro y el consenso proviene de una colmena de fervientes discursos, en vez de votos formales.

Según Louis Rossetto, editor de la revista Wired, se ha dicho muchas veces que la Red es un amplificador disonante. La discusión ha sido directa y emocional. Pero lo curioso es que la red está orillando la polémica hacia la realidad. En Davos –advierte este autor– se dieron cuenta de que el estado nación se aproxima a su ocaso, producto en gran parte del surgimiento de la nueva economía basada en la globalización tecnológica y de comunicaciones, así como de una nueva mente colmena que tiende a eliminar la intermediación de los políticos (al menos los de la vieja escuela).(10)

Sin embargo, se argumenta que uno de los problemas característicos de esta nueva realidad política y económica obedece al hecho de que quienes pululan en la red (Net) son uno de los grupos más despolitizados. Al menos en el sentido más tradicional. Algunos inciden en ciertos ultrarracismos y posturas antirracionales, si bien la red ha sido también un vehículo para expresiones de resistencia ante el neocapitalismo depredador.

En general, sin embargo, el propio historial de las infiltraciones en el espacio cibernético habla sólo de alegres intentos de vandalismo, como los virus de las computadoras al estilo Michelangelo, o venganzas personales. Por ejemplo, la "Legion of Doom", un grupo de jóvenes hackers que atemorizaron a los servicios secretos norteamericanos, aseveran que nunca dañaron ningún sistema y que sus actividades estaban motivadas por la curiosidad, observa Adriana Sarraméa.(11)

Más allá de esas pequeñas hazañas, el pensamiento político nunca entró en la conciencia de dicho grupo, ahora ya disuelto y convertido a su vez en una mercancía: todos sus programas se venden en la red por unos ochenta dólares (Alexander, 1991).
El que no sabe hallar el camino de su ideal vive
una vida más aturdida y frívola que el que
no tiene ideal.
Nietzsche

En los hechos, el lugar o territorio localizaba y estabilizaba las identidades en el marco de las “comunidades imaginadas” definidas por Benedict Anderson. Eran comunidades muy homogéneas en torno al concepto Estado-Nación, en función de la violencia simbólica de un discurso dominante que aplastaba y aniquilaba a los demás. En este modelo, se construía una historia evolutiva basada en los sucesos del pasado con el hombre como sujeto único e individual. Así, el lugar y el tiempo otorgaban la sustancia preformativa de la identidad del individuo (Víctor Silva, 2001).(12)

Un modelo tan perfecto y acabado habría de colisionar al cabo con la aparición de los medios de comunicación y de las tecnologías a distancia. En un primer momento, la construcción intelectual de la identidad y la alteridad tiende a perder su base más sólida: el emplazamiento físico. Con las nuevas formas de telepresencia, las técnicas del simulacro y de la virtualidad vienen a complejizar el fenómeno identitario, pues difuminan los límites espacio-temporales y, por tanto, la frontera entre el mismo y el otro.

Hoy, las nuevas tecnologías posibilitan una experimentación del tiempo y el espacio diferente a la que habíamos vivido hasta el momento, rompiendo la narrativa lineal de nuestra experiencia y trasladando los mismos y los otros constitutivos de la identidad a los no-lugares.

Tal trasgresión espacio-temporal implica que podemos pensar en el yo como algo alejado de aquellos parámetros de coherencia y estabilidad. La mediación tecnológica que reside en todo acto de relación social, y por tanto de construcción identitaria, se muestra llamativamente patente y vigente. Parece ser, entonces, que dejamos a un lado la idea de cuerpo humano como límite y reflejo de la unidad y coherencia de la persona, que ya no son tales pues los límites somáticos se difuminan.

Pero entre los mensajes de las cosas
se van dibujando otros mensajes,
allí en el intervalo(...) como si lo que está
decidiera sin querer el estar
de aquello que no está.
Roberto Juarroz

Esto podría llegar a producirse si adoptásemos la forma de existencia “dentro de la pantalla” como la única. El orden de lo real o, mejor dicho, de la realidad, dejaría de tener un peso propio en la producción de significación, pues todos los procesos productivos y constitutivos de sentido (o destructores de sentido) ocurrirían en el ciberespacio. Lo contrario podría ser una forma de existencia “en la pantalla”.(13)

En este particular contexto, ¿cómo se construye la identidad? ¿Es Internet un no-lugar donde experimentar y conformar libremente la identidad o es más bien una suerte de universo donde las identidades y las alteridades quedan aniquiladas? En Internet, la tradicional noción de identidad modernista no tiene cabida, y eso es lo único que podemos afirmar con mayor rotundidad, al menos de momento.

En cuanto a las posibilidades de expresión de la identidad humana en la red, existen multitud de visiones y argumentaciones. La norteamericana Sherry Turkle considera que hasta hace relativamente poco tiempo predominaba un uso informático que ella llamó “estética modernista computacional”, con una imagen del ordenador como una gran calculadora.

Actualmente se vive la interacción con el ordenador dentro de un espacio de subjetividad diferente, aquello que conocemos como telaraña rizomática, en el que interactuamos con la máquina de un modo opaco, tal como hacemos al pensar sin ser conscientes de las conexiones neuronales que se establecen en nuestra mente.(14)

En este enfoque, las interfaces gráficas mediante las cuales nos relacionamos con el ordenador nos ocultan la máquina pura, su interior. Se simulan los espacios vitales y se establecen vínculos comunicativos basados en el diálogo. Turkle considera al ordenador como una nueva máquina íntima con una utilidad y un valor para el usuario, más allá de la presencia física. De este modo, si bien antes el yo se proyectaba en el dominio esotérico de la programación, ahora se proyecta en las simulaciones que tienen lugar en la pantalla, sin necesidad de alcanzar el conocimiento profundo de las leyes internas de funcionamiento.

El que lucha con monstruos debe tener cuidado para
no resultar él un monstruo. Y si mucho miras a
un abismo, el abismo concluirá por mirar dentro de ti.
Nietzsche

Turkle observa en la extensión del uso doméstico del ordenador el paso material definitivo hacia una visión modernista de la vida. En ella hay que descubrir los mecanismos ocultos que hacen funcionar las cosas, hasta alcanzar una visión posmodernista según la cual se considera más útil analizar la superficie cambiante de la realidad para evolucionar.

La sociedad ya no se entiende como transparente en el sentido de que se pueda analizar completamente, ya que la forma más efectiva de actuación implica la aceptación de la opacidad de la vida social.(15)

El sucesor de la vieja identidad viene a ser el ciborg, que no posee una limitación corporal; en esta nueva “encarnación” el cuerpo se expande, al igual que las posibilidades comunicativas, ya que queda transformado en una superficie de conexión. Esta perspectiva es fundamental para comprender que los concomitantes procesos constitutivos de la identidad se van a ver alterados, en cuanto la multiplicidad y la fragmentación se convierten en algo ostensible y cotidiano.

El primer maestro de filosofía que tuvo la humanidad
fue la serpiente del Paraíso.
Manuel Tamayo y Baus

Se trata de aprender a experimentar las identidades en su multiplicidad y en su heterogeneidad, lo que significa desmitificar el argumento modernista de la condición absoluta, única y coherente de la identidad. Esto conllevaría a una construcción más solidaria de las identidades socioculturales, probablemente. Para ello, las nuevas tecnologías de la telepresencia podrían contribuir a la comprensión del fenómeno de la identidad fluida, donde los otros son parte constitutiva del yo y donde las fronteras entre el mismo y el otro no están tan claras.
Con certeza, en las comunidades virtuales podremos liberarnos del anclaje corporal y experimentar facetas de la identidad que los mundos físicos nos impiden experimentar. Llegaríamos a hablar, en este caso, más que de “identidades virtuales” de “representaciones virtuales de la identidad” (Cristina Machado Silveira,1998), ya que no se trata, como hemos dicho, de vivir exclusivamente “dentro de la pantalla” sino más bien “en la pantalla”.

Se predica, al respecto, que las comunidades virtuales –“espóricas”, en palabras de Juan José Díaz Infante– llegarían a ser, o definitivamente ya lo son, espacios simbólicos de encuentro y convivencia. Desde un punto de vista psicológico, se anuncia que “el espacio es el ámbito del encuentro, lleva implícito una suerte de extensión cartesiana, el lugar es la posición particular que ocupa el usuario en el espacio y que determina su percepción del mismo”.

Por ende, las “dimensiones” de este lugar dependerán de lo que la psique del usuario proyecte como social y personalmente significativo para sí. En este sentido, en términos ontológicos, el ciberespacio en calidad de lugar no resulta muy diferente de otros “lugares” como Jerusalem, El Purgatorio, El Cielo o el infierno, dentro de cada imaginario histórico o mítico.

La realidad es infracción.
La irrealidad también lo es.
Y entre ambas fluye a veces un río de espejos
que no figura en ningún mapa.
Roberto Juarroz
Habitualmente, cuando se habla de red sociotécnica se hace referencia a una trama compleja de relaciones y asociaciones compuesta por múltiples y heterogéneas entidades; se habla, de hecho, de la relación entre artefactos tecnológicos, usuarios o actores virtuales, energías, flujos de información y comunicación, materiales...

También se suele mencionar que este entramado actúa como dispositivo. Esto supone que su acción genera unos efectos que se pueden prever a partir de la conexión de todos sus elementos, así como de otros que son completamente inesperados e imposibles de predecir.(16)

Las redes sociotécnicas nos dicen que vivimos en un mundo en el que es imposible afirmar dónde empieza la dimensión técnica de la realidad cotidiana y dónde empieza la dimensión social. De modo más general, cuando se habla de redes sociotécnicas se hace referencia a la mezcla de elementos económicos, políticos, sociales, tecnológicos, culturales, artísticos..., en la que ninguno de estos aspectos predomina sobre otro, ya que, de hecho, actúan como un todo relacionado. Lo único que adquiere relevancia es la red misma de relaciones y asociaciones que se dan entre todos estos elementos, así como los efectos que se desprenden de ella.

La imagen que ofrece la red sociotécnica está muy próxima o es muy parecida a la que ofrece la del ciborg. Esta última, sin embargo, es mucho más antigua y casi mítica. La palabra aparece por la fusión de los términos cibernética y organismo. Creado por dos científicos de la NASA (Manfred Clynes y Nathan Kline) en 1960, el concepto ganó pronto mucha fortuna en la literatura y el cine de ciencia ficción. 30 ó 40 años después alcanza un papel central en los estudios sociales y culturales.

Como veíamos, no hay muchas diferencias entre los ciborgs y las redes sociotécnicas.
Retomando a los ciborgs, se explica que tienen dos características principales: la heterogeneidad y la transgresión. La primera es compartida con las redes sociotécnicas. Así, un ciborg no hace más que evidenciar que actores sociales humanos, objetos tecnológicos, procesos, ideas, etc., conviven en el mismo plano de realidad y acción, y sobre todo con el mismo estatus ontológico.

No me parece inverosímil que en algún anaquel
del universo haya un libro total.
J. L. Borges

El aspecto más relevante es que cada una de las entidades que conforman al ciborg cobra significado a partir de su relación con las demás, es decir, alcanza sentido interactivamente mediante su configuración específica; léase: no existen ni pueden existir como entes significativos y acabados más allá de sus relaciones. Y al hablar de transgresión viene a la mente la ruptura que esta metáfora comporta hacia las viejas dicotomías humano-animal, humanos-máquinas, físico-no físico, hombre-mujer, vivo-no vivo...
Se ha llegado a afirmar, con la agudeza que estas ideas concitan, que nuestra cultura de inicios de milenio es la "cultura del ciborg" (Balsamo, 1996). En nuestro entorno seguramente encontraremos una vasta multitud de éstos. Toda persona que lleve en su cuerpo un órgano artificial, un artefacto suplementario o un sistema inmunológico reprogramado mediante la vacunación vendría a ser considerada un ciborg.

Por ello, es muy importante entender que, así como la red sociotécnica enfatizaba el hecho de que nuestra realidad cotidiana está constituida por la interrelación compleja y total de diferentes planos (sociales, culturales, tecnológicos, artísticos), el ciborg pone en un primer plano la trascendencia que tiene lo tecnológico o artefactual en nuestra constitución como seres humanos dotados de un cuerpo y de unos sentidos que nos relacionan directamente con el entorno en que vivimos.

Lo que en el fondo me hace falta es ver claro en mí mismo; saber
"qué debo hacer" y no "qué debo conocer". Se trata de comprender
mi destino, de encontrar la "idea" por la cual deseo vivir y morir.
Soren Kierkegaard

Así, se señalan las siguientes características como propias de la metáfora del ciborg:
  • Expansión del cuerpo. Éste ya no es el punto de referencia para entender el mundo. Se redefine, se piensa como una entidad constituida por bits y bytes, lo cual posibilita configuraciones quiméricas entre varios cuerpos o formas fantásticas. El valor del cuerpo es el valor de lo efímero y temporal, de su potencia para huir de las formas convencionales.
  • Revalorización de lo sensorial como recurso de conocimiento. El desplazamiento del cuerpo viene acompañado de una potenciación de la valía de los sentidos.
  • Expansión de las posibilidades de comunicación y relación. El cuerpo deja de ser un límite y se erige en la posibilidad de conectarse con otras entidades. Se transforma en superficie de conexión.
  • Finalmente, tenemos la noción de comunidad virtual (”espórica”). Esta noción se ha hecho muy popular para hablar de la sociedad de la información. Y bien, ¿qué es una comunidad de este tipo?(17)

La definición más clásica habla de estas comunidades como "conjuntos sociales que surgen de la Red cuando una cantidad suficiente de gente lleva a cabo discusiones públicas durante un tiempo suficiente, con suficientes sentimientos humanos como para formar redes de relaciones personales en el espacio cibernético" (Rheingold, 1996: 32).

Otros insisten en el papel que tiene lo tecnológico a la hora de crear grupos. Afirman, así, que "cuando las redes informáticas unen a las personas tanto como a las máquinas, se transforman en redes sociales, a las que llamamos redes sociales sostenidas por ordenadores" (Wellman, Salaff et al., 1996: 67).

Ciborgs, redes sociotécnicas y comunidades virtuales son imágenes que hablan de relaciones que se dan a través de autopistas de la gestión y prolongación de la información; autopistas que arrancan de determinadas terminales, servidores, velocidades, ordenadores, silicio, chips, diseños de circuitos, etcétera.

Todos estos elementos generan un tipo de infraestructura, de nivel invisible, integrada por códigos y su circulación. Se la ve como una especie de subterráneo de números en perpetuo movimiento. Una característica principal reside en ser inaccesible para el usuario. Es un tipo de material muy diferente al de las materialidades duras, sólidas, que constituyen los contextos físicos de las relaciones cara a cara.
Ningún indicio mayor de ser poco filósofo o poco sabio,
que pretender vivir siempre sabia y filosóficamente.
Giacomo Leopardi, Pensieri

La diversidad de enfoques sugiere que el acceso equilibrado a los elementos más básicos de la computación exige aceptar la validez de múltiples maneras de conocer y pensar: un pluralismo epistemológico. Aquí la palabra "epistemología" se utiliza en un sentido más cercano a Piaget que a los filósofos tradicionales. Tradicionalmente, el objetivo de la epistemología buscaba averiguar sobre la naturaleza del conocimiento y las condiciones de su validez; y, para ello, apenas una forma de conocimiento, la proposicional, se consideraba válida.(18)

Turkle y Papert sugieren que el paso dado por Piaget en su definición de epistémologie génétique es evadir la pesquisa sobre la "verdadera" naturaleza del conocimiento a favor de un estudio comparativo de la naturaleza diversa de las distintas clases de conocimiento, en su caso las clases observadas en niños de distintas edades.

Son embargo, dicen, difieren de Piaget en un punto importante. Donde Piaget ve diversas formas de conocimiento en términos de etapas hacia un punto final finito de razón formal, nosotros vemos las diferentes aproximaciones al conocimiento como estilos, cada uno igualmente válido por sí mismo.

La metafísica de los filósofos no es más que
el sentido común en lenguaje intrincado.
Johann Wolfgang von Goethe

Así las cosas, la computadora con sus gráficos, sonido, texto y animación, ofrece una entrada para la gente cuya manera principal de relacionarse con el mundo se da a través del movimiento, la intuición y las impresiones visuales.... El objeto computacional se ubica en el límite entre la idea abstracta y el objeto físico concreto.
En el caso más simple, argumentan, un objeto computacional como un icono que se mueve en la pantalla de la computadora se puede definir según las reglas más formales y, a su vez, como una construcción matemática.
Pero igualmente es visible, casi tangible, y da una sensación de manipulación directa que solamente un matemático aculturado podría sentir en los sistemas formales tradicionales.(19)
Vista en esta perspectiva, la computadora tiene una vocación posible: puede transformar lo abstracto en concreto… El viejo aprendiz de brujo: puede convertir lo formal en real.

Buscar al pájaro para encontrar a la rosa,
buscar el amor para hallar el exilio,
buscar la nada para descubrir un hombre,
ir hacia atrás para ir hacia delante.
Roberto Juarroz

REFERENCIAS

(1) Claudio Gutiérrez, La informática como ciencia teórica. http://claudiogutierrez.com/vitae.html
(2) José Luis Orihuela, El narrador en ficción interactiva.El jardinero y el laberinto.
Universidad de Navarra
http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/luesebrink.htm
(3) Luis Villa, Ted Nelson acuña el término hipertexto en 1965 Historia del hipertexto: Xanadú.
http://www.grancomo.com/comentarios.php?id_art=55
(4) Sherry Turkle & Seymour Papert, Voces y estilos en la cultura computacional,
Pluralismo Epistemológico
http://web.mit.edu/sturkle/www/ http://www.papert.com/ http://www.connectedfamily.com/ http://papert.www.media.mit.edu/people/papert/
(5) Claudio Gutiérrez, Virtualidad y política. http://claudiogutierrez.com/vitae.html
(6) Antonio A. Martino, La nueva cultura digital, la política y el Derecho. El futuro esta aquí - Profesor del Dipartimento di Scienze della Politica. Universita' di Pisa, Italia. Martino@dsp.unipi.it, (Italia) Id. vLex: VLEX§VI185
(7) Nicolás Nóbile, Escritura electrónica y nuevas formas de subjetividadhttp://www.hipersociologia.org.ar/papers/Nobilesp.html
(8) Patricia Bernal, Cibercultura y ciudadanías ciberneticas: mutaciones conceptuales.
http://cibersociedad.rediris.es/congreso/comms/c04bernal.htm
(9) Patricia Bernal, Op. Cit.
(10) Louis Rossetto, Ciberespacio versus el estado - Editor de la Revista Wired http://www.cato.org/pubs/policy_report/xviiin3-1html
(11) Adriana Sarraméa, Antropología de lo Político: sociedad virtual y movilizaciones sociales. UBA - Poder Nomádico y Resistencia Cultural
(12) Inmaculada Carrasco Gallego / Pilar Escribano Liró, La construcción identitaria y las nuevas tecnologías a distancia: aprender a vivir “en la pantalla” http://www.eca.usp.br/associa/alaic/Congreso1999/2gt/Ada%20Cristina.doc
(13) Inmaculada Carrasco Gallego / Pilar Escribano Liró, Op. Cit.
(14) Sherry Turkle, Identidad en Internet. http://www.sindominio.net/biblioweb/telematica/mud.html
(15) Sherry Turkle, Op. Cit.
(16) Francisco Javier Tirado / Anna Gàlvez, Comunidades virtuales, ciborgs y redes sociotécnicas: nuevas formas para la interacción social. Departamento de Psicología de la Salud y Psicología Social (Universidad Autónoma de Barcelona) ftirado@seneca.uab.es y Área de Psicología Social, Cultural y de las Organizaciones de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación (UOC) agalvez@uoc.edu http://www.uoc.edu/humfil/articles/esp/tiradogalvez0302/tiradogalvez0302.html
(17) Francisco Javier Tirado / Anna Gàlvez, Op. Cit.
(18) Sherry Turkle & Seymour Papert, Op. Cit.
(19) Ibidem.
Las ilustraciones son obra de la artista plástica y escritora Susana Wildner Torres (Argentina), de su galería de trabajos digitales y de poesía virtual, reproducidas con su autorización. http://www.susanawildnertorres.com.ar/digital1.htm

Los poemas de Roberto Juarroz, Argentina (1925-1995) pertenecen al libro Poesía vertical (1983-1993), Emecé, 1993 y otras ediciones.

Publicado en la revista virtual Escáner Cultural Nº 75, julio de 2005